Machu Picchu, ciudadela de piedra que encanta


La aventura de Machu Picchu empezó en Ollantaytambo, desde donde tomaría el tren local que me llevaría hacia Aguas Calientes.

Desde las cuatro de la tarde estuve en la plaza principal de Ollantaytambo, ya que mi tour de aquel día terminaba en este sitio arqueológico. El tren de Perú Rail salía a las siete de la noche. ¿Qué hice durante esas tres horas? Aquí se los cuento: 

Ollantaytambo

Caminé por las distintas calles empedradas de este distrito sacando fotos. Recorrí su mercado, donde compré el popular choclo con queso que estaba buenazo. Y por último, empecé a descansar en la plaza mientras veía un atardecer diferente al de los que estaba acostumbrado, ya que Ollantaytambo está rodeado de cerros y el sol se oculta de manera distinta.

Llegué media hora antes a la estación del tren, como lo indicaba el boleto. Abordé el tren de PeruRail y me esperaban poco más de 90 minutos para llegar hacia Aguas Calientes, donde pasaría la noche para que al día siguiente, muy temprano, salga con dirección a Machu Picchu.




Una maravilla nos espera

Mi día empezó a las 6:00 a.m., pues a esa hora debía estar listo para ir a hacer la cola para los buses que suben hacia Machu Picchu. Tras casi una hora de espera y 20-25 minutos en el bus, llegamos hacia la maravilla del mundo que tenemos en Perú.

La ciudadela de piedra encanta la vista con cada rincón que visitas. Se siente una buena vibra inexplicable y su mística cautiva. 

Me quedé recorriendo Machu Picchu por más de cuatro horas, tomando fotos, sacándome selfies y grabando todo lo que podía. ¿Y a ustedes qué les encantó de esta maravilla?


















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Sobre el autor

Juan Oswaldo Vilela González, Bloguero de Turismo y Deportes de Aventura | Correo: contacto@juanoswa.com | Puedes seguir en Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat y YouTube como: JUANOSWA